A muchas madres les entra el pánico solo de pensar en un viaje en avión con su bebé.
Y lo entiendo perfectamente: los horarios, los controles de seguridad, el equipaje, los llantos, la presión social… todo parece un reto.
Pero también quiero decirte algo:
Viajar en avión con un bebé lactante no solo es posible, sino que puede ser mucho más fácil de lo que imaginas.
La lactancia materna es, en realidad, una gran aliada para viajar.
Te cuento algunos consejos prácticos que siempre comparto con las madres cuando tienen que enfrentarse a esta situación:
El pecho es el mejor calmante durante el vuelo
Durante el despegue y el aterrizaje, el cambio de presión puede molestar los oídos del bebé. Dar el pecho en esos momentos les ayuda a tragar y compensar la presión, evitando molestias o llanto. Además, les calma, les da seguridad y, muchas veces, les ayuda a dormir durante todo el trayecto.
Lleva lo justo, pero bien pensado
En el equipaje de mano:
- Pañales y toallitas suficientes para todo el viaje (y posibles retrasos).
- Un par de mudas.
- Algo para protegerte si tienes fugas o regurgitaciones (muselinas, camisetas extra).
- Y si extraes leche, recuerda que puedes llevarla contigo (¡no estás obligada a facturarla!).
En los controles de seguridad, lactancia incluida
Puedes pasar con tu bebé en brazos, y si estás amamantando o llevas leche extraída, no te la pueden quitar. A veces te pedirán que la saques para inspeccionarla, pero no pueden obligarte a probarla ni tirarla. Ten paciencia y firmeza.
Olvida las expectativas (y a veces el reloj)
Los viajes con bebés casi nunca salen como lo planeamos, pero eso no es un fracaso. Es solo otra manera de vivir la experiencia. Si lloran, si se despiertan, si todo se retrasa… respira. Tú eres su refugio, y el pecho sigue siendo tu mejor herramienta.
Si estás preparando un viaje, o acompañas a madres en esta etapa, recuérdalo:
el avión no es enemigo de la lactancia.
Y con un poco de organización, se puede viajar con un bebé… y hasta disfrutar del proceso.
Un abrazo grande y feliz crianza.
Lidia Blanco. (la mamá de MamaceraM)