Tu cuerpo, tu orgullo.

Así es. Tu cuerpo es el reflejo de tu vida. De los buenos momentos y de los malos. De las buenas decisiones y de las no tan buenas. Tu cuerpo es fruto de imprevistos, de excesos … de lo que eres.

Ahora viene el buen tiempo, el momento de enseñar esas partes de tu cuerpo que estaban debidamente escondidas durante el invierno y de las que tan poco orgullosas nos sentimos. Toca enseñar la forma de tus piernas, tu barriguita, esa cicatriz que tan fea te parece, las estrías de la operación biquini de hace tres años … Toca enseñar todos estos cambios y modificaciones que tu cuerpo experimenta. Toca enseñar todas esas batallas que has vivido. Y hay que hacerlo sin complejos.

 

Cuesta, lo sé. Pero si no lo hacemos perdemos más que ganamos. Pensadlo. Hay que aceptarse, enamorarse de una misma, de lo bueno y de lo malo, porque este conjunto es precisamente lo que hace que seamos tal y como somos.

 

Otro error que cometemos ( muy corrosivo ) es el hecho de compararnos. Es un ejercicio que todos practicamos: ” vaya piernas tiene la vecina y yo con mis morcillitas … menudos vestidos se compra MariPili … y yo con estos trapos. ¿ dónde   los          comprará ? Mira la Conchi … ni una estría en el cuerpo …  ¡¡ será cabrita !!! ”

Las comparaciones, a parte de ser odiosas, son una perdida de energía que además nos hará entrar en una especie de círculo vicioso: siempre tendremos a alguién con quien compararnos y siempre querremos más. Cuando nos compremos los vestidos de MariPili, querremos los vestidos de Martita que son todavía mejores. ¿ entendéis lo que os quiero explicar ? Pienso que si nos tenemos que comparar, que sea con la mejor versión de nosotras mismas.

 

Somos a nosotras a quienes nos tenemos que querer. Si eres muy, muy alta, perfecto, ves el mundo desde otro punto de vista; que tienes muslos y culete , bien, porque las curvas estan de moda ahora y siempre; ue eres muy delgadita … bien, porque ser delgada también esta de moda ahora y siempre.

Empecemos a liberarnos de parámetros de modas y del maldito “¿  y qué diran ?” Pensad que es muy aburrido que seamos todos iguales. La diversidad es lo mejor.

Pues eso, liberémonos de esos tabús y querámonos un poco más. Es difícil, lo sé, pero hagámos el intento. Porque si no lo hacemos nosotras, ¿quién lo hará?

 

Esta es la parte más difícil porque querer nuestras arrugas, cicatrices, curvas ( concavas o convexas ) estrías, celulítis, canas … más que una cuestión de voluntad es una cuestión de cabeza. Dominarla es tarea difícil pero realmente tenemos que hacerlo, eharle valor y coraje y ser más poderosas que nuestros pensamientos porque si nuestra cabecita le da por ser negativa y gana la batalla…estamos perdidas.

 

Además, nuestra actitud es ejemplo para nuestros hijos, especialmente cuando son pequeños. Ellos actúan más por lo que ven que por lo que les contamos. Y ¿ qué ejemplo les damos si nos pasamos todo el día quejándonos  ?

 

Ahora que se acerca el buen tiempo te propongo un reto. Sé espontánea y desacomplejada como lo son ahora tus hijos. Para ello la cicatriz de la caída de la bici es un orgullo. En este sentido que sean ellos tus maestros. No pierdas más tiempo apretando culo o escondiendo barriga … sal a la calle orgullosa de ser quien eres.

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