Sanar nuestro niño interior

A medida que mis hijas se hacen mayores y veo cómo su mundo interior se hace más y más complejo me doy cuenta que absolutamente todos deberíamos cuidar y curar a nuestro niñ@ interior. Este es un proceso psicológico que implica sanar las heridas emocionales y las experiencias negativas que se originaron en la infancia. Unas heridas que podemos transmitir a nuestras hijas e hijos y llenarles la mochila de un peso que no  les toca. Aquí hay algunos pasos y conceptos que pueden ayudarte en este proceso.

Nuestro niño interior existe

Lo primero que deberíamos hacer es tener la conciencia de que sí, nuestro niño interior existe. Debemos reconocer su presencia pues es la parte de ti  que retiene las emociones, creencias y recuerdos de la infancia. En este viaje a nuestro pasado, nuestra infancia, deberíamos identificar las heridas, esto es, las experiencias dolorosas que nos causan dolor emocional. Entre las heridas más comunes están el abandono, el abuso emocional y el abuso físico. Bucea en esta parte de tu historia a ver cual es tu herida. Es importante reconocer que hay algo en nuestro pasado que nos causa dolor. Y creo que esta es la parte más importante. Reconocernos heridos es difícil pero aceptar estas experiencias y sentimientos es imprescindible para la sanación.

En este camino, y como trabajo que estoy transitando, es impactante ver cómo lo que nos hiere de pequeños, a menudo son patrones que replicamos en nuestra vida adulta. Y además, muchas veces suele ser ese peso extra que vertemos a la mochila de nuestros hijos e hijas. Estos patrones afectan a nuestros pensamientos, comportamientos y la manera de relacionarnos en la vida adulta.

Reparación de errores de la infancia

Llegados a este punto es muy importante la autocompasión. No debemos flagelarnos ( aún más ) tras descubrirnos heridos. Debemos cultivar la compasión hacia nuestro yo infantil y hacia nosotros mismos como adultos. Tratarnos con amabilidad y gentileza mientras trabajamos en sanar. Para mí aquí es cuando más necesitamos terapia ( elige la que mejor vibre contigo ) Porque muchas veces sabemos cuál es el problema pero no tenemos las herramientas necesarias para poder trabajar, mejorar y sanar. De hecho, hay muchos terapeutas especializados en terapia del niño interior o terapia centrada en traumas.

A parte de los consejos y herramientas que la persona especialista te pueda ofrecer, también es muy importante el autocuidado. Debemos dedicar tiempo ( es obligado sacarlo de donde sea ) a actividades que nutran y cuiden nuestro bienestar emocional, como la meditación, el ejercicio, la escritura terapéutica, el arte creativo o la conexión con la naturaleza. Yo he empezado a escribir, no lo hago tanto como debería, y lo recomiendo encarecidamente.

E igual que cuidamos de nuestros hijos, cuidemos de nuestro niño interior. Esto implica proporcionarnos el amor, el apoyo y el cuidado que pudimos haber necesitado pero no recibimos en la infancia.

Llegados a este punto, deberíamos considerar el perdón. Perdonar a aquellos que nos hicieron daño en el pasado no implica justificar estas acciones, esto es muy importante, porque el hecho de perdonar puede costar y puede llevar a errores. Este acto lo debemos hacer por nosotros y por ese niño interior pues nos libera del peso emocional que hemos cargado tanto tiempo.

Y reconectar con ese niño interior desde una manera sana y equilibrada. Si nos gustaba dibujar, ¿ por qué no lo volvemos a hacer ? Si queríamo ser jardineros, ¿ por que no montarnos el jardí en el balcón ? Espero que entendáis este concepto. Esta conexión puede llegar a ser el estímulo que necesitamos.

Recuerda que curar al niño interior es un proceso continuo y personalizado. Puede llevar tiempo y esfuerzo, pero el resultado puede ser una mayor autoaceptación, comprensión y una vida más plena y satisfactoria. De hecho yo recomiendo que empecemos en este proceso de sanar las heridas de la infancia antes de ser padres, para no transmitirles conceptos, pensamientos o maneras de relacionarnos que pueden llegar a ser dañinas. Así que si no quieres adentrarte en este proceso por tí, sana por tus hijos.

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