Las gafas violeta

Hace ya algún tiempo que me puse las gafas violetas. Con ellas soy más consciente que aún nos queda mucho camino por recorrer en esto de la igualdad de género. Hay días, que desearía quitármelas pero ya es imposible.

El concepto nació a partir de un libro para jóvenes, “ El diario violeta de Carlota “ donde se invita a la reflexión, a la mirada crítica y a cuestionar valores típicamente masculinos. Continuamente vivimos situaciones de menosprecio, de desventajas y de desigualdades y estas gafas nos permiten ser conscientes de esta realidad. A partir de entonces el término se ha extendido fuera del contexto del libro y las gafas violeta se han convertido en una metáfora para ver el mundo con una mirada crítica en lo que la diferencia de género se refiere

Como madre me preocupa este tema, porque no quiero que mis hijas vivan situaciones de discriminación por ser mujeres. Esta batalla quiero que ellas no la vivan porque estamos en el siglo XXI y mucho ha llovido desde que en los ochenta muchos se reían de los chistes machistas y los asesinatos de género eran “crímenes pasionales”.

Por suerte, la sociedad está cambiando pero todavía queda demasiado por hacer. En el mundo de los negocios, por ejemplo, donde yo me muevo ahora, ser mujer y madre es un obstáculo. No por lo que tu puedas hacer, sino porque tienes que demostrar constantemente que nuestro  trabajo vale y que la elección de conciliar es legítima y tiene que ser respetada. Afortunadamente cada vez me encuentro más casos donde hay conciliación e incluso cada vez más padres.

Aunque también es cierto que todas y todos somos un poco machistas, sí, también las mujeres. Muchas veces nosotras somos nuestro peor enemigo. Todo se debe a una cuestión de educación y esta es el resultado de la herencia de una sociedad dominada por los hombres y donde la mujer estaba relegada a su casa o a “hacer bonito” . Y de estos vestigios estamos todavía rodeados. Pienso que esta en nuestra mano la acción y el cambio.

Me da auténtico pánico que mis hijas salgan a la calle y sufran de este acoso machista porque “no iban vestidas adecuadamente “, “porque iban solas y muy tarde “ , “ porque sí, porque lo digo yo y punto “ ….

Sin respeto no existe ninguna igualdad ni entre hombres y mujeres ni entre blancos y negros … y de este modo, tal y como dice una amiga mía : “ el mundo va a la catástrofe “

Os invito a que tanto hombres como mujeres os pongáis las gafas violetas ( todos tenemos un par ) y seamos más conscientes y críticos con las diferencias de género. Os aviso que una vez puestas no te las vas a poder quitar y muchas veces provocan altas dosis de mala leche.

 

Feliz Lactancia.

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